jueves 2 de julio de 2009

El Santo que da Marido

Quito Eterno presenta “El Santo que da marido”, una obra de teatro dirigida por Edgar Freire García, con la actuación de Carmen Ruiz y María Isabel Ruiz.

Temporada: Jueves, Viernes y Sábado, del 16 al 25 de julio de 2009

Hora: 19h30

Lugar: Casa Museo María Augusta Urrutia, Calle García Moreno N2-60, entre Sucre y Bolívar, diagonal a la Iglesia de la Compañía, Quito

Valor: $6 público en general, $ 4 estudiantes y niños. (Jueves $4 todo público)

Funciones para colegios, universidades y grupos: previa reservación
Para instituciones educativas se realizarán talleres pedagógicos después de la obra.

- Lo último que se me ocurrió es acudir donde una señora que parece bruja, porque ella me ha dicho que para conseguir marido debo obtener el sombrero del hombre amado, que coloque en su interior una foto y encienda un vela negra durante 13 días…

- ¿Cómo es posible que una mujer bella y virtuosa de tan solo 30 años tenga que recurrir a ciertos métodos para conseguir marido?


En un lugar de Quito se encuentran una Beata y Ana Luisa Muñoz, “La Negra Mala”. A esta última le aqueja un problema: ha pasado los treinta años de edad y aún no ha podido conseguir marido. ¿Se quedará para vestir santos? ¿Tendrá la Beata algún remedio para sus males? Quizá San Antonio de Padua, el milagroso Santo que da marido, sea la solución a sus problemas.

No se pierda esta quiteña historia y conozca las preocupaciones de estas dos mujeres, de principios del siglo XX, que bien podrían ser del XXI…


Más información y reservaciones:
info@quitoeterno.org • 228-9506

Cómo llegar en trole
Las paradas Santo Domingo (sentidos norte y sur) están a tres cuadras aproximadamente de la Casa Museo.

Cómo llegar en auto
El estacionamiento más cercano es el del Museo de la Ciudad. La entrada está en la calle Morales, junto a la Av. 24 de mayo, arriba de La Ronda.
El estacionamiento Cadisan está cerca también, en la calle Mejía, entre Benalcázar y García Moreno.

Aquí está un vínculo donde usted puede ver un mapa de las calles del Centro Histórico aledañas a la Casa Museo María Augusta Urrutia.

martes 23 de junio de 2009

Ya viene, El Santo que da marido




- Lo último que se me ocurrió es acudir donde una señora que parece bruja, porque ella me ha dicho que para conseguir marido debo obtener el sombrero del hombre amado, que coloque en su interior una foto y encienda un vela negra durante 13 días…

- ¿Cómo es posible que una mujer bella y virtuosa de tan solo 30 años tenga que recurrir a ciertos métodos para conseguir marido?

viernes 8 de mayo de 2009

Maratón del Cuento

Por cuarta ocasión se realiza en nuestra ciudad la Maratón del Cuento. Con el lema: Quito una ciudad que lee los habitantes de esta ciudad, en especial los niños y jóvenes, podrán vivir esta fiesta de la literatura.

La cita será en el centro Cultural Itchimbía, del 11 al 17 de mayo. Para consultar la agenda de la Maratón del Cuento puede consultar este link.

Aquí un afiche de uno de los eventos de la Maratón del Cuento:

miércoles 29 de abril de 2009

Día de la madre

Hemos decidido ofrecer a nuestros amigos una alternativa diferente para celebrar. Haremos algunos recorridos especiales durante la semana del 5 al 10 de mayo, con personajes tradicionales de Quito, visitando lugares simbólicos del centro histórico.
Será una experiencia de encuentro con la ciudad, como si ella misma fuera la homenajeada.
Al final habrá una cena tradicional o chocolate quiteño, de acuerdo a su preferencia.
Para reserva o tener más información pueden contactarnos a nuestros teléfonos: 228-9506 / 295-4469.
O pueden escribirnos un e-mail al info[arroba]quitoeterno.org.

martes 24 de marzo de 2009

Desde que decidí contar historias sobre Quito…

Por: Carmen Ruiz

Algunas veces cubierta de negro y a paso lento, con el peso de los años en el rostro y la voz, otras veces en cambio con una falda roja, chal amarillo, trenza y una canasta de la cual sale no sólo el sabor sino el fruto de cada mañana; amasada y horneada la harina y los chismes sobre una posible revuelta en la ciudad. En un par de ocasiones fui también a una de las montañas sagradas, esta vez era una hierbatera, aquella mujer que encontró un lugar donde aún crecen las plantas más usadas para curar los males: de ojo, de espanto, de aire, de amor. Ahí está la quebrada donde se esconden duendes e incluso brujas; algunos llegaron a confundirme con la “bruja del Itchimbía”.

Algo es seguro, cada vez que representé estos personajes: Beata, Panadera o Hierbatera algo en mí cambiaba y dejaba de ser Carmen, la muchacha alegre y chistosa para ser alguien más: un personaje anónimo que vive en la ciudad y que en su día a día llegó a mirar a los quiteños de una manera distinta, de una manera más sensible, más humana.

De igual manera han sido muchas las personas que han querido saber de la ciudad, niños, jóvenes, adultos, conocidos y desconocidos. Estoy segura que siempre se llevaron algo de mí y, por supuesto, yo de ellos.


Recuerdos tengo varios, he visto muchas risas y también algunos llantos, pero quizá el que más ternura me trae cuando lo tengo en mente es aquel que, en mi primer año, con un grupo de doce niños, cuando íbamos a jugar “un puente se ha caído”, todos estaban muy animados, escogí a dos niñas para que sean el puente. En ese momento una de ellas mencionó que su otra compañera “no podía”, yo pregunté: ¿por qué? La niña señaló y dijo que a su compañera le faltaba una mano. Aquella bajó la cabeza y se sonrojó. Yo le dije que eso no importaba que simplemente la sujetara de la manga del saco y que siguiéramos jugando. Todo terminó bien pero lo que no olvidaré es la mirada y gran abrazo que la niña me regaló al momento de despedirnos. Toda ella me decía: Gracias.

A veces me pregunto ¿cuántos atropellos tenemos que pasar las personas? Estamos acostumbrados a mirar extraño o hacernos a un lado cuando alguien tiene alguna diferencia. A cuántos de nosotros nos haría bien tener sus ojos para mirar lo que ellos, observar, tocar y sentir como ellos: el cojo, el ciego, el mendigo, porque a la final todos vivimos y hacemos esta ciudad.

Aún me quedan muchas experiencias por vivir y cada vez estoy más atenta a lo que sucede en la cotidiana convivencia.

Convivir, un verbo que ha cobrado un nuevo significado para mí y que invito a todos a repensarlo, porque el estar con, el vivir junto a es lo que hace también a una ciudad.

miércoles 25 de febrero de 2009

Esquizofrenia

Por: Natalia Dávila

Entrar en personaje es sambullirse en otro mundo, es ser parcialmente esquizofrénico para tener la convicción de una realidad en la propia piel y poder transmitírsela a los demás con credibilidad, o por lo menos sin una burda sobre actuación. Pero qué sucede cuando en medio de esta magia, una profesora de la institución que está asisitiendo a una Ruta de Leyenda, suelta una pregunta del calibre de una bomba atómica para el personaje en acción: “Señoritaaaaa, ¿y ésto que ustedes hacen lo financia el Municipio? ¿Y usted estudió para ser guía de turismoooo?” Es importante situar el momento de la pregunta, porque si se diera de manera discreta, sería un hecho mínimo. Pero no, sucede justo en medio de la ruta, cuando se reparten los refrigerios a los estudiantes y todos ellos se encuentran juntos y escuchando cada palabra de su maestro.

Es tan brutal el impacto de este tipo de preguntas, y peor si llegan juntas, que el romanticismo de esta historia de matices blanco y negro, y traida de hace más de cien años, es empapada por un inesperado baldazo de realidad. En un segundo, el trabajo de ambientación, el carácter adquirido, la postura, el tono de voz, TODO, desaparecen, y la persona tras el personaje emerge...

A una simplemente le sacan los diablos

A un tris de reprender a la maestra, en un esfuerzo sobrehumano por contener a la bestia dentro de mí, logro una sonrisa cordial que emerge también con una respuesta definitiva: NO. Pero es demasiado tarde, ya las estudiantes han saltado dentro de la ruptura para averiguarlo todo, “¿y qué estudió, y cómo se llama, y cuántos años tiene?”. En ese punto es casi imposible salir airosa e intocada de tal acoso, así que arrinconada por niñas curiosísimas, suelto un par de datos. “No soy guía de turismo, tengo un título de arquitecta, pero en realidad soy pianista”. La curiosidad ha sido engañada, así que me doy la vuelta y retomo mi personaje, cuando de pronto escucho: “Woooow, es arquitecta y es pianista, y además es actriz y utiliza ese vestiiiiido. Cuando sea grande quiero ser como tú, ¡eres una DIVA!”. No hay manera de contenerse ante este tipo de comentarios, y la carcajada al unísono fue inevitable. Luego de esto, a pesar de haber perdido la solemnidad, conservé su respeto, atención y colaboración para alimentar de datos mi ruta para futuras vivencias. Nunca hay que negarse a aceptar información que una no posee. Al hablar de Santa Mariana de Jesús y las penitencias que se hacía con ortiga, rápidamente me contaron que un efectivo remedio casero consistía en untarse mocos para aliviar el ardor.

¿Para qué resistirse? Es más fácil dejarlo fluir y reír, y reconocer que una de las cosas más satisfactorias de este trabajo es ese contacto con la espontaneidad, el indefenso descaro, y la vivacidad que poseen los niños y los adolescentes, y que nunca deberíamos perder. Gracias a ellos, las rutas tienen vida y yo, mi título de Diva.

Reflexiones sobre "Esquizofrenia"

Por: Édgar Greire-García

En una ciudad donde el concepto de cultura se viene resignificando por los diversos eventos promocionados por la Casa de la Cultura, el Municipio de Quito y las múltiples entidades artísticas, vale cuestionarse sobre cuáles son las nuevas percepciones que se tiene sobre los conceptos de cultura y arte. ¿A qué se define como arte? ¿Cuál es la idea que la gente tiene sobre lo artístico, sobre el trabajo mismo del artista y sobre la producción en general? Yo creo que por un lado, se tiene una idea muy vaga sobre el concepto del arte y por otro, hay una especie de modelos o cánones establecidos sobre lo que es arte y lo que no. ¿Un concierto cualquiera de música es arte? ¿Un conjunto de presentaciones al aire libre es arte? O, ¿sólo es verdadero arte aquello que se presenta en los teatros Sucre, Variedades o en la Casa de la Música? Además, continuamente se escuchan expresiones tales como: “¡Eso sí es arte!” Refiriéndose a una presentación de danza clásica, donde la inmensa mayoría desconoce sobre los movimientos básicos de danza. “¡Eso sí es música!”, cuando se presenta una ópera en el Teatro Sucre, aunque no seamos una cultura de ópera ni se entienda la trascendencia de este género, incluso a veces ni el idioma. Y así, percepciones de este estilo se manejan a la ligera en cualquier instancia. Estamos acostumbrados a ver solo un tipo de arte y desconocemos mucho sobre el trabajo del artista y las varias y nuevas tendencias, lejos ya de lo clásico, lo “dramático”, o de las temáticas sociales tan redundantes en el arte ecuatoriano. Con este breve preámbulo podemos entonces comprender la reacción de mi compañera de trabajo en cuanto a sus experiencias de ruta.