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miércoles, 15 de enero de 2014

Los Chullas no han muerto, siguen por ahí dando de que hablar y mostrando porque hay que ganarse el título de "Chulla Quiteño", gracias a Susana por ser observadora y compartir este artículo.

Chullas quiteños en la calle Flores 1868. Fuente El Quito que se fue



Un Chulla en el trolebús
Susana Freire García*
En lo personal, estoy a distancia de aquella discusión  (a mi parecer bizantina) de si desaparecieron o no de la vida cotidiana de Quito, los inolvidables chullas quiteños. Esta es una tarea que prefiero dejarles a los sociólogos o historiadores, quienes son los más apropiados para discutir acercadel tema.  Mi apreciación del mismo, se basa mas bien en mi calidad de peatona de Quito, y  mi consabida curiosidad por observar lo que sucede alrededor. Y es precisamente sobre algo que atestigüé en días pasados, de lo que voy a referirme en este texto. Me hallaba como tantos usuarios, movilizándome dentro de un atestado trolebús, cuando de repente llamó mi atención, un joven vendedor que empezó a hablarnos sobre las claves del éxito laboral y social, tan indispensables para emprender un nuevo año. Acto seguido, reprodujo un CD de autoayuda, para que escuchemos una serie de reflexiones en torno al amor, la familia, la crianza de los hijos, el matrimonio, el perdón, la superación a través de la enfermedad, entre otras cosas.  Luego, volvió a intervenir y nos prometió que si comprábamos su producto y aplicábamos las claves del éxito, pasaríamos a convertirnos de simples asalariados en dueños de nuestras propias empresas, y de unos desconocidos, a personas públicas e importantes. Incluso aseveró que él era la mejor muestra de que el éxito es posible aplicando fielmente el  producto ofrecido. Lo más interesante de este vendedor, era la convicción con la que hablaba, y el cuidado con el que utilizaba cada palabra y cada movimiento. Además lucía un impecable peinado con raya a la mitad bien engominado, y un terno negro planchado con esmero.
Cuando se hallaba en lo mejor de su discurso, el vendedor se vio interrumpido por un guardia de seguridad, que le recordó que están prohibidas las ventas ambulantes al interior del trolebús, para salvaguardar la seguridad de los usuarios. Él hizo caso omiso de estas palabras, y siguió con la intervención. Al sentirse ignorado, el guardia tomó  por el brazo al aludido, con  intención de expulsarlo. El vendedor reaccionó al instante, y le exigió al guardia que sea educado, y que no le arrugue el traje. Luego se produjo una discusión entre ambos, siendo el vendedor el que daba los mejores argumentos. Mientras esto ocurría, íntimamente experimenté un sentimiento de solidaridad hacia este heredero de nuestro chulla quiteño, ya que con todas las distancias del caso, reunía ciertas características que lo acercan a este singular personaje: facilidad de palabra, poder de convicción, hacedor de sueños, aires de hombre de mundo, cuidadoso con la apariencia personal, cuentista, reacio a cumplir las órdenes o las leyes establecidas, rebeldía de antihéroe, entre otras.
Cansado de discutir, el guardia se paró junto al vendedor, para asegurarse de que no volviese a sus andanzas. Él por su parte y con aire ofendido, no expresó palabra alguna ante la mirada burlona de los presentes.  Cuando el trolebús se acercó a la parada de la Plaza del Teatro, dijo en voz alta “que se retiraba por su propia voluntad, y no porque el guardia se lo exigía”. Algunas carcajadas se dejaron escuchar, mientras yo busqué la manera de seguirlo con la mirada, a través de la ventana. Pude observar cómo se alisó el cabello para asegurarse de que su peinado estuviese en regla, y luego acarició su traje intentando borrar cualquier arruga que pudo haberle causado el guardia. Dignamente  empezó a caminar, hasta perderse en el anonimato, mientras su maletín negro zigzagueaba al ritmo de sus pasos.
*susanafg22@yahoo.com

jueves, 17 de octubre de 2013

Gracias a nuestra amiga Susana podemos recordar y redescubrir la historia de un personaje importante en el proceso de nuestra independencia, compartimos con ustedes la vida de José Mejía Lequerica.

José Mejía Lequerica

José Mejía Lequerica: un ilustre desconocido
Primera Parte
Susana Freire García*

Con motivo del Bicentenario de la muerte de José Mejía Lequerica (Quito 1777- Cádiz 1813), la Sociedad de Egresados del Mejía y la Fundación Quito Eterno, se encuentran preparando un evento especial que tendrá lugar el 26 de octubre, en el cual se presentará el libro Mejía Secreto de la investigadora María Helena Barrera, y una ruta de leyenda con el personaje de Mejía Lequerica diseñada especialmente para la ocasión. También se llevará cabo una tertulia, para que los asistentes conozcan más sobre la vida de este ilustre desconocido a cargo de Carlos Paladines y quien escribe este texto. De ahí que para incentivar a que nuestros lectores sean parte de este acto, compartimos una serie de dos partes, alrededor de la vida y obra de Mejía.

José Mejía en el Quito del siglo XVIII
Trasladarnos al Quito del siglo XVIII, es fundamental para entender la vida y accionar de un hombre como lo fue José Mejía. En aquel tiempo la Audiencia de Quito atravesaba una severa crisis no solamente en el plano económico y político, sino sobre todo en lo social. En una sociedad estratificada e injusta, eran muy pocos los que tenían acceso a la educación o al trabajo. En este escenario, Mejía parecía tener todo en  contra. En su calidad de hijo natural (hijo no reconocido) del Dr. José Mejía del Valle, abogado quiteño, vivió desde muy pequeño y en carne propia, el peso de la exclusión y los prejuicios. Junto a su madre Manuela de Lequerica, sorteó la pobreza con verdadero ingenio. Gracias a los sacrificios de su progenitora, pudo estudiar durante tres años Gramática Latina con el sacerdote Ignacio González, en el Colegio Dominicano San Fernando. Luego siguió en este mismo establecimiento, un curso de filosofía, a más de estudiar otras cátedras como álgebra, trigonometría y geometría. Su sed de conocimiento era inagotable, y esto lo llevó a entablar amistad con uno de los personajes más influyentes en cuanto a pensamiento se refiere: Eugenio de Santa Cruz y Espejo, quien empezó a guiarlo en sus estudios y a compartir las obras que leía. Este encuentro marcaría un antes y un después, en la vida de Mejía. Tras sortear varias dificultades, obtuvo su título de Bachiller en 1792, previa exoneración de los derechos de grado, por su situación de extrema pobreza y méritos. Gracias a la obtención de una beca pudo estudiar teología en el Seminario San Luis, y después de sus horas de clase se dedicaba a arreglar la capilla, para devengar ciertos gastos extras que necesitaba cubrir. Como su realidad distaba mucho de la de sus compañeros de aula, optó por dictar la cátedra de Latinidad de Menores en el Colegio San Luis, previo concurso de méritos, para acceder a un sueldo anual de 400 pesos.
Esta existencia difícil forjó su carácter, razón por la que era muy apreciado por el círculo de amigos íntimos de Espejo, quienes se reunían en su casa, con el propósito de instaurar en la Audiencia de Quito, las bases de un movimiento independentista, basado en los ideales de la revolución francesa, y en los principios filosóficos desarrollados por los enciclopedistas.  Es así como pudo entablar amistad con Juan Pío Montúfar, Juan de Dios Morales, Antonio Ante, Manuel de Quiroga y Manuela Espejo, con quien se casaría en 1798, en medio del repudio y la crítica, ya que Manuela le llevaba varios años de diferencia. Acostumbrado como estaba a la exclusión, hizo caso omiso de las críticas, ya que junto a su cónyuge compartía ideales comunes, más aún cuando el principal gestor de la independencia, Eugenio Espejo había fallecido hace tres años, por defender su proyecto político. Y fue precisamente esta convicción de que Quito debía alcanzar su independencia, la que le llevaría a una encrucijada signada por la oposición de los que veían en él, a un ser peligroso por su lucidez y autonomía….
Continuará

susanafg22@yahoo.com

lunes, 22 de agosto de 2011

Una tertulia de afecto sobre leyendas y tradiciones

Las Tertulias de la Memoria empezaron el sábado 20 de agosto en la capilla del Museo de la Ciudad. Fue una tarde de Quito en la palabra hablada, en la que una masiva asistencia se deleitó compartiendo temas relativos a las leyendas y tradiciones de la ciudad.



Este sábado 27 de agosto de 2011 las Tertulias continúan. Esta vez se llevarán a cabo en el Centro Cultural San Sebastián (Antonio Borrero, entre Loja y Maldonado), desde las 15h00.

En esta ocasión nos acompañarán:

Cecilia Ortiz Batallas: Historiadora quiteña con una larga trayectoria en el campo de la investigación histórica-etnográfica. Es Magister en Ciencias Sociales con especialización en Ciencias Políticas por la Flacso. Ha publicado varios libros entre los que podemos citar: El manejo de la salud pública en Quito a través de la Memoria del Hospital San Juan de Dios: última época (1950-1974; Memoria Histórica y Cultural del Barrio de San Roque; Historia del antiguo Beaterio y las instituciones que ocuparon la edificación en Quito (1835-1938), Vidas de un siglo… un siglo de vidas, Vol. I, entre otros. Actualmente se encuentra escribiendo el Volumen II de Vidas de un siglo con el auspicio del Instituto Metropolitano de Patrimonio.

Lourdes Cruz Cuesta: Antropóloga quiteña. Se ha desempeñado como investigadora en el campo de la comunicación social, arqueología, sicología social y en la asesoría y formulación de proyectos sociales. En el 2005 con el patrocinio de la Sociedad Deportiva Crack publicó el libro Quito, Testimonio y Añoranza, que trata acerca de la identidad e idiosincrasia de quiteños y quiteñas de las primeras décadas del siglo XX. En el año 2010 circuló su último libro Gonzalo Rubio Orbe. Maestro e indigenista bajo el sello editorial del Banco Central del Ecuador.

Edgar Freire Rubio: Librero quiteño. Desde el año de 1987 comenzó a publicar en calidad de compilador la saga de Quito: tradiciones, testimonio y nostalgia que ha llegado hasta el tomo V. También ha escrito otros libros tales como ¡Esas viejas librerías de Quito!; El barrio de los prodigios; El derecho y el revés de la memoria; Parias, perdedores y otros antihéroes (en coautoría con Manuel Espinosa); Quito: tradiciones, leyendas y memoria; El barrio de los aparecidos (ganador del tercer lugar en el Concurso de Literatura Infantil Alicia Yánez 2005), etc. Colabora en el suplemento Artes de diario La Hora y trabaja en la Librería Surlibros.

Al final de la tertulia compartiremos una caminata por los barrios aledaños, que estará llena de sorpresas.




A continuación compartimos dos notas de prensa publicadas en el diario La Hora y en El Telégrafo acerca de las Tertulias de la Memoria:

La Hora: Aprender de Quito conversando

El Telégrafo: Quito Eterno rescata espacios tradicionales con las tertulias

martes, 16 de agosto de 2011

Este sábado 20 de agosto empiezan las Tertulias de la Memoria

Mientras hacemos los recorridos en el centro histórico de Quito, mucha gente nos pregunta: ¿de dónde sacan la información que nos cuentan? Pues, no hay forma más entretenida de aprender que conversando: como las reuniones de tiempos antiguos, Quito Eterno ha organizado una serie de tertulias donde varios investigadores, escritores y pensadores compartirán sus descubrimientos con los habitantes de la ciudad. Por allí, también se colará uno que otro de los personajes de nuestras tradiciones, historia y leyendas...

Estos encuentros son gratuitos, y buscan acercar a los ciudadanos de a pie a la maravillosa historia de esta ciudad.

Empezamos este sábado 20 de agosto con el tema de leyendas y tradiciones en la capilla del Museo de la Ciudad. Uno de los temas que más convoca a los curiosos de nuestra ciudad es sin duda el de las leyendas, mitos, aparecidos y tradiciones que se han venido contando de generación en generación. ¿Sabía realmente Cantuña dónde estaba el tesoro de Atahualpa? ¿Existió realmente el Padre Almeida?

Este es un sábado de leyendas y tradiciones, presentadas por Alfredo Fuentes Roldán, Rina Artieda y Juan Carlos Morales. Desde su experiencia vamos a provocar un encuentro en el que volveremos a dedicarle un tiempo a hablar de nuestra ciudad.

A continuación la agenda completa de las tertulias:

Sábado 20 de agosto
Leyendas y tradiciones
Participantes: Rina Artieda, Alfredo Fuentes Roldán y Juan Carlos Morales.
Lugar: Capilla del Museo de la Ciudad (Calles Rocafuerte y García Moreno).
Hora: 15h00 a 18h00.


Sábado 27 de agosto
Personajes y oficios populares
Participantes: Cecilia Ortiz, Lourdes Cruz y Édgar Freire Rubio.
Lugar: Centro Cultural San Sebastián (Calle Antonio Borrero, entre Loja y Maldonado).
Hora: 15h00 a 18h00.


Sábado 3 de septiembre
Del Quito del Centro al Distrito Metropolitano
Participantes: Alfonso Ortíz, Alberto Andino, Fernando Carrión.
Lugar: Museo de Arquitectura (Junín 610 y Ortiz Bilbao).
Hora: 15h00 a 18h00.


Sábado 10 de septiembre
Barrios y parroquias
Participantes: Manuel Espinosa Apolo, Patricio Guerrero y Fabián Iza.
Lugar: Centro de Desarrollo Comunitario de Alangasí.
Hora: 15h00 a 18h00.


Las Tertulias de la Memoria son posibles gracias al auspicio de la Secretaria de Cultura del Municipio Metropolitano de Quito, dentro de la programación de Quito Capital Americana de la Cultura. Cuentan con el apoyo del Museo de la Ciudad, el Museo de Arquitectura, la Fundación El Sapo de Agua, el Centro de Desarrollo Comunitario de Alangasí y el Gobierno de la Provincia de Pichincha.

jueves, 10 de febrero de 2011

Recorridos con personajes teatralizados en las Noches Patrimoniales

Todos los sábados del 2011. Cada semana lugares y personajes nuevos. Escríbenos para más información.

lunes, 31 de enero de 2011

Homenaje a Manuela Sáenz

En mayo del 2010 la Asamblea Nacional del Ecuador hizo un homenaje a Manuela Sáenz, a propósito de la llegada de unas arenas de Paita, que rememoran los restos de la quiteña. Desterrada de su país, Manuela murió en la soledad en el puerto peruano, 26 años después de la separación de la Gran Colombia.

Quito Eterno participó de este homenaje con sus personajes.

Buscando en el Internet, encontramos estas fotografías y este vídeo.

Asamblea Nacional rinde Homenaje a Manuela Sáenz (90)

Asamblea Nacional rinde Homenaje a Manuela Sáenz (107)



Pueden ver una selección de las fotos tomadas por la Asamblea en este vínculo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ecuador una leyenda

Quito Eterno participó en la realización del especial del programa 30plus: Ecuador una Leyenda.

martes, 24 de noviembre de 2009

INSUMISA VECINDAD. Memoria Política del Barrio de San Roque

“En 1762 las autoridades temieron otro estallido en el barrio en razón de los “acontecimientos pasados”, por lo que la gran rebelión de 1765, que empezó en dicha parroquia, no fue un asunto inesperado. La rebelión popular se constituyó así en una tradición distintiva de la parroquia y el barrio, y fue la razón para su identificación como “barrio bravo” desde aquellos tiempos hasta la actualidad.”


Invitamos a ustedes a la presentación del libro Insumisa Vecindad a los vecinos del barrio de San Roque.

Jueves 26 de noviembre de 2009, 17h00
Colegio Darío Guevara, Calles Rocafuerte y Cumandá


Los pocos investigadores que se han interesado en la trayectoria histórica de las luchas populares en el Ecuador, han descubierto con sorpresa, la irrupción insumisa y combativa de una comunidad quiteña en el s. XVIII: la vecindad de San Roque. Aquella colectividad conformada por gentes de baja ralea (indios y mestizos de toda laya) y trabajadores de las profesiones más humildes, protagonizaron una serie de acciones que justificaron en dicha época su bien ganada fama de gentes altaneras, levantiscas y revoltosas.

A partir de entonces y a medida que transcurrieron los siglos, su expediente sedicioso se fue incrementando peligrosamente. Desde la segunda década del siglo XVIII hasta mediados del s. XX, se fue engrosando con toda clase de trasgresiones al poder y al estatus quo, desde faltas de respeto ejercidas en contra de las máximas autoridades civiles y eclesiásticas coloniales, hasta linchamientos a exgobernantes, pasando por la destrucción de edificios públicos y tomas de las principales plazas de la ciudad.

El presente libro incluye un compendio de todos los conflictos, pleitos, tensiones, disturbios y levantamientos, debidamente contextualizados, que han protagonizado los sanroqueños en su larga historia como comunidad vecinal desde el s. XVI hasta la primera mitad del s. XX, al mismo tiempo que busca las causas y rastrea los diversos efectos que desencadenaron. Para ello se han investigado diversas fuentes ya sean: visuales, escritas (documentos coloniales y republicanos, estudios, revistas, periódicos y libros) y, sobre todo, vivas y orales (los mismos sanroqueños, los que aún viven dentro del barrio o quienes han tenido que mudarse a otros sectores de la ciudad).

Sin embargo, no se trata tan solo de un relato descriptivo sino interpretativo. De ahí que se da respuesta a preocupaciones fundamentales: ¿De qué condiciones sociales, culturales e históricas se desprende tal disposición a la rebelión? ¿De qué forma este comportamiento político-social fue evolucionando en el tiempo? y ¿En qué medida el ánimo rebelde de los sanroqueños fue conducido o utilizado, por grupos exógenos, especialmente por las élites sociales de Quito?
El presente libro es además una "memoria política", porque los sucesos y procesos seleccionados son precisamente aquellos que revisten importancia para el presente y para comprender el significado de la violencia política y la relación entre el poder y los sectores populares.


COMENTARIO DE HUILO RUALES

La historia oficial suele ser un museo en donde se exhiben piezas de oro, armas, preseas, uniformes convirtiéndose en polvo, fetiches, cabelleras, en suma, los trofeos a veces reales, a veces, ortopédicos de la gloria. Lo que significa, en suma, la exhibición de una memoria selectiva –tergiversada- acorde con las conveniencias del poder. De allí que resulta enriquecedor y apasionante, abrir un libro como si se abriese la puerta condenada de la historia y leerlo como si penetrásemos en el ámbito oscuro donde yacen para siempre la verdad y sus claves. Ese es el caso de Insumisa Vecindad, relato histórico sobre el barrio San Roque.

Manuel Espinosa Apolo, historiador cuya pasión fundamental es la investigación y la escritura de la memoria secreta de los pueblos, en este volumen nos entrega una estupenda muestra de su trabajo. A través de ella nos sumerge en la memoria del barrio quiteño de San Roque, cuya singularidad histórica trasciende lo anecdótico y muestra su fuerza identitaria que lo convierte en un grupo social clave en el desarrollo histórico de la ciudad.

viernes, 21 de agosto de 2009

Velada Libertaria: Galería




Todas las fotos de la galería están siguiendo este vínculo.

viernes, 7 de agosto de 2009

El Santo que da Marido: galería

Gracias a todos quienes asistieron a ver la obra de teatro "El Santo que da Marido" en su primera temporada. Con llenos todos los días de función, fue grato para todos en Quito Eterno presentarles este trabajo. Compartimos aquí algunas fotos de la obra.






La galería completa se encuentra siguiendo este vínculo.

jueves, 2 de julio de 2009

El Santo que da Marido

Quito Eterno presenta “El Santo que da marido”, una obra de teatro dirigida por Edgar Freire García, con la actuación de Carmen Ruiz y María Isabel Ruiz.

Temporada: Jueves, Viernes y Sábado, del 16 al 25 de julio de 2009

Hora: 19h30

Lugar: Casa Museo María Augusta Urrutia, Calle García Moreno N2-60, entre Sucre y Bolívar, diagonal a la Iglesia de la Compañía, Quito

Valor: $5 público en general, $ 4 estudiantes y niños. (Jueves $4 todo público)

Funciones para colegios, universidades y grupos: previa reservación
Para instituciones educativas se realizarán talleres pedagógicos después de la obra.

- Lo último que se me ocurrió es acudir donde una señora que parece bruja, porque ella me ha dicho que para conseguir marido debo obtener el sombrero del hombre amado, que coloque en su interior una foto y encienda un vela negra durante 13 días…

- ¿Cómo es posible que una mujer bella y virtuosa de tan solo 30 años tenga que recurrir a ciertos métodos para conseguir marido?


En un lugar de Quito se encuentran una Beata y Ana Luisa Muñoz, “La Negra Mala”. A esta última le aqueja un problema: ha pasado los treinta años de edad y aún no ha podido conseguir marido. ¿Se quedará para vestir santos? ¿Tendrá la Beata algún remedio para sus males? Quizá San Antonio de Padua, el milagroso Santo que da marido, sea la solución a sus problemas.

No se pierda esta quiteña historia y conozca las preocupaciones de estas dos mujeres, de principios del siglo XX, que bien podrían ser del XXI…


Más información y reservaciones:
info@quitoeterno.org • 228-9506

Cómo llegar en trole
Las paradas Santo Domingo (sentidos norte y sur) están a tres cuadras aproximadamente de la Casa Museo.

Cómo llegar en auto
El estacionamiento más cercano es el del Museo de la Ciudad. La entrada está en la calle Morales, junto a la Av. 24 de mayo, arriba de La Ronda.
El estacionamiento Cadisan está cerca también, en la calle Mejía, entre Benalcázar y García Moreno.

Aquí está un vínculo donde usted puede ver un mapa de las calles del Centro Histórico aledañas a la Casa Museo María Augusta Urrutia.

miércoles, 7 de enero de 2009

En la casa de Marieta

Por Natalia Dávila

Mi abuelita se llamó María Virginia Bravo y mi abuelito Sixto Salguero. ¡Qué orgullo! Todavía mantengo los recuerdos vivos: mi abuelito saliendo todas las tardes después del almuerzo, desde su casa en el barrio El Dorado, hacia la Plaza Grande; mi abuelita, sentada en el patio junto a mí, batiendo las claras de los huevos para preparar el más delicioso rompope que haya probado en la vida; y mi tía abuela que se sentaba en una vieja silla de madera en la cocina y con los ojos cerrados empezaba a rezar. Todos decían en ese entonces que ella era una beata. Yo no tenía idea de lo que eso significaba, solo sabía que sus rezos me ponían la piel de gallina. En vacaciones pasaban semanas enteras donde ellos, me divertía más que en cualquier otro sitio, de hecho yo parecía una viejita más. Me encantaba bordar con esos hilos de arcoiris mientras que mi abuelita tejía en tricot o crochet, diseñábamos vestidos para mis barbies y los cosíamos en su máquina de coser Singer, o regábamos sus cientos de cactus. Por las noches, luego del café, Papi Sixto prendía la chimenea de la sala pequeña y nos sentábamos a recibir el calor del fuego. Mientras conversaban, yo me acurrucuba junto a mi abuelita y la abrazaba con fuerza, me encantaba sentir su piel tan calientita y suave, y percibir el dulce aroma de ese perfume americano que tanto le gustaba.

Crecí y me volví un tanto ingrata, ya no los visitaba mucho y los abrazaba poco. Ahora, los recuerdo con una profunda nostalgia y con alegría también, pues sé que fueron excepcionales, y porque dieron vida a una familia que los mantiene vivos a través de la memoria y la práctica de sus enseñanzas, que ahora llamamos “nuestras tradiciones familiares”. Celebramos la Navidad en la forma en que lo aprendimos de ellos y bailamos con la misma alegría que lo hacían ellos, y por el mismo tiempo también. En medio de la fiesta nunca falta un “!Que viva la familia!” y una buena provisión de licores, que ellos nos enseñaron a apreciar también. Eran hermosos mis abuelitos. Lástima no haber sabido cuánto los extrañaría luego de su partida, y cuánto me hubiera gustado conversar con ellos.

Mi tía abuela relataba acerca de su padre, de sus trajes, sus reuniones en sociedad, de la vida a inicios del siglo XX y un poco antes también. Y ahora, quien lo relata soy yo, desde un personaje, desde una mujer que vivió a mediados del siglo XIX; relato sus costumbres, sus reuniones, sus batallas, su opresión. A veces cuando camino por las calles del centro, siendo Marietta, quisiera estar caminando con mis abuelitos y mis tíos abuelos también, conversando de ese Quito antiguo que yo imagino pero que ellos vivieron y que los impregnó. Quisiera preguntarle a mi tía abuela acerca de las Mercedarias, de sus creencias religiosas, y de sus prácticas como una beata, pues recién después de su muerte conocimos que pertenecía a esta orden religiosa. Quisiera conversar con mi abuelito acerca de que esta mujer a quien yo represento fue la mentalizadora del Teatro Sucre, el mismo teatro que para mi abuelo fue casi su segundo hogar, y en el que por docenas de ocasiones presentó obras de teatro clásicas para las cuales había un vacío total. Quisiera discutir con mi abuelita acerca de la historia del Ecuador, la misma que ella manejaba al derecho y al revés, mientras saborearamos un helado en San Agustín, y luego preguntarle su historia de amor con mi abuelito. A mi tío abuelo le preguntaría del arte de la pintura, la preparación de pergaminos, y talvez saldríamos a hacer un boceto frente a San Francisco.

Y al fin, los invitaría a todos a una ruta de una Marietta construida de experiencias vivas, de relatos de nostalgia y de sabiduría de abuelitos de antaño. Talvez así no sentiría que con su muerte, una enorme parte de mi propia historia también falleció.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Promocional de Quito Eterno

Gracias a la ayuda de Jaime Sánchez (Jimmy) tenemos este video promocional de Quito Eterno. Gracias a Sebastián Salvador y el grupo Fragua por la música y a las personas entrevistadas por sus testimonios.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Velada Libertaria: Videos

Aqui vínculos de algunos videos realizados por el diario Últimas Noticias sobre las presentaciones de Quito Eterno en la Velada Libertaria.


Manuela

La Panadera

Las vecinas

viernes, 29 de agosto de 2008

Los personajes de las Rutas de Leyenda animados


Como parte de su proyecto de tesis el animador e ilustrador Bógar Chancay hizo un trabajo con los personajes de las Rutas de Leyenda de Quito Eterno. Es un trabajo súper interesante que esperamos será más grande en el futuro. El blog de Bógar es obramia.blogspot.com

lunes, 25 de agosto de 2008

Velada Libertaria

Quito Eterno presentó tres eventos como parte de la Velada Libertaria 2008: en el Convento de San Agustín, en el Patio de la Picota en el Centro Cultural Metropolitano y en la Calle de La Ronda.
Al igual que el año anterior recibimos a miles de visitantes no solamente de Quito sino también de otras ciudades. Hemos colgado una galería de fotos sobre lo que tuvimos en San Agustín en este link. Gracias por las fotos a Jaime Sánchez.

martes, 8 de abril de 2008

Marietta en mí…

Talvez antes no haya tenido tanta claridad acerca del poder que pueden tener las vestiduras para darnos sensaciones, emociones y hasta cierto punto un comportamiento singular. Es decir, sería bastante raro ver a una señora encopetada -pasada por la peluquería, el spa, el gimnasio, el maquillaje, los tacos altos, la falda y chaqueta de seda, las joyas de diamantes, y todo el resto de armamento estético- hablando como hip hopera y caminando con un propio estilo fresco. Talvez nos produciría una risa burlesca más que un signo de admiración por su sorprendente manejo de su dualidad.

Generalmente expresamos nuestra esencia a través de la realidad, por más desatinada que parezca. Así, utilizamos ropa, cortes de cabello, joyas finas o bisuterías baratas que digan algo sobre nosotros. Del mismo modo, escuchamos música que puede fácilmente delatar nuestro interior. Todo, incluida nuestra voz, risa, mirada, caminar; exterior físico, refleja nuestro interior intangible y etéreo (o como quieran llamarle). Y muchas veces no nos atrevemos a ser nosotros mismos y cuando nos mostramos corremos el riesgo de ser burlados en la calle o ser llamados chanchos o malas mujeres por cargar piercings nasales.

En fin, todo esto tan fugaz y obvio, puede resultar un laberinto apasionante o neurotizante el momento en que abandonamos nuestro carnet diario de identificación y jugamos a hacer alguien más. Abandonar el jean, la camiseta y el piercing en la nariz para tomar en su lugar una vestimenta de dama republicana top ten, resulta… extraño.
Pero va mucho más allá. No solo son las ropas, sino su comportamiento, su pensamiento, sus anhelos, su manera de hablar, su tono de voz, su postura, su mirada. A medida que cada prenda de vestir se posa sobre mí, voy sintiendo un ambiente alterado. Al final del ritual de transformación, la dama republicana -Marietta de Veintemilla- se ha apoderado de todo en mí. Huelo la pólvora de los cañones, se vienen imágenes de soldados ensangrentados y gritos de dolor, el galope de los caballos, la angustia de la persecución, el hacinamiento de la cárcel, mi tía beata rezando mientras nos rodean cien soldados que se ríen de nosotras…


¡Mentira! Abro la puerta y lo primero que escucho es: “Reinita, donde es el baile?” La calle me trae de vuelta al 2008. El trole pasa salpicando sobre mí el agua de la lluvia de la noche, los almacenes, los vendedores, la gente barriendo las aceras, los pitos de los carros, las motos, los jugos de papaya con miel.

El Convento de Santa Catalina me recibe con su Señor de los Temblores y el alma de García Moreno vagando por sus pisos de tablones. Subo las escaleras y voy recordando mi infancia, rezando, corriendo y leyendo a Juan Montalvo. Temiendo por los cuadros religiosos y tocando y probando los calvarios para salvarme con la sangre de Jesús. Recuerdo a la madre Superiora que fue como mi madre desde los cuatro años, recuerdo mi cama, mi altarcito, y también mi orfandad refugiada en este sitio. A medida que camino por este largo corredor, nuevamente empiezo a sentir el peso de los enfrentamientos, la piel se me eriza al recuerdo de tantos muertos, y el corazón se destroza al recuerdo de mi exilio a Lima en dos horas. Soy de risa fácil, pero de llanto también. Marietta, la Generalita, se desploma.

Se escuchan pasos y voces… ¡Cómo se atreven a entrar aquí! ¡No puedo creer que Plácido Caamaño se haya atrevido a mandar a sus soldados a este sitio! Pero no me angustio, siempre cargo un revólver en la pierna, pero no para ellos… sino para mí. Levanto la mirada y para mi sorpresa, no me encuentro ante gente de los Restauradores, sino ante jovencitos riéndose de una muchacha esquizofrénica, que al vestir un traje se cree Marietta de Veintemilla: la Generalita…


Natalia Dávila